Me han dicho que en Madrid hay una
calle perdida,
una que casi nadie conoce
estrechita y cuesta arriba,
con balcones desvencijados y geranios de colores
adornando las contraventanas rotas...
y huele a guiso de abuela y a jabón Lagarto
y la música se cuela por las
grietas de las fachadas rotas
y si te fijas bien parece
que mil sonrisas de niños
se esconden en las cortinas y los toldos desgastados...
Yo voy a encontrar esa calle.
Iremos a verla enseguida.
Y nos sentaremos en un banco
de madera vieja
con corazones y flechas de amantes
en el respaldo
Y entonces,
te lo juro,
nos pasaremos la tarde
besándonos, besándonos
hacia el final
Hace 3 años
No me canso de leer esos versos.
ResponderEliminarLa belleza “se cuela” por cada uno de ellos y emana de cada imagen, de cada ruido, de cada olor, de cada sabor…
Esta calle sabe a paraíso perdido.
Seguro que la encontrara.
Un callejero. (Algo más vulgar)
No me canso de leer esos versos.
ResponderEliminarLa belleza “se cuela” por cada uno de ellos y emana de cada imagen, de cada ruido, de cada olor, de cada sabor…
Esta calle sabe a paraíso perdido.
La encontrara.
Es la ventaja de la poesía... todo se revive y se encuentra de nuevo cuando quieres
ResponderEliminarComo dice José Hierro
Cuando tú lees poesía tienes que tener la impresión de que esa realidad está palpitando de nuevo, tras los versos