miércoles, 3 de junio de 2009

Me han dicho que en Madrid hay una
calle perdida,
una que casi nadie conoce
estrechita y cuesta arriba,
con balcones desvencijados y geranios de colores
adornando las contraventanas rotas...

y huele a guiso de abuela y a jabón Lagarto
y la música se cuela por las
grietas de las fachadas rotas
y si te fijas bien parece
que mil sonrisas de niños
se esconden en las cortinas y los toldos desgastados...

Yo voy a encontrar esa calle.
Iremos a verla enseguida.
Y nos sentaremos en un banco
de madera vieja
con corazones y flechas de amantes
en el respaldo

Y entonces,
te lo juro,
nos pasaremos la tarde
besándonos, besándonos

3 comentarios:

  1. No me canso de leer esos versos.
    La belleza “se cuela” por cada uno de ellos y emana de cada imagen, de cada ruido, de cada olor, de cada sabor…
    Esta calle sabe a paraíso perdido.
    Seguro que la encontrara.

    Un callejero. (Algo más vulgar)

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  2. No me canso de leer esos versos.
    La belleza “se cuela” por cada uno de ellos y emana de cada imagen, de cada ruido, de cada olor, de cada sabor…
    Esta calle sabe a paraíso perdido.
    La encontrara.

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  3. Es la ventaja de la poesía... todo se revive y se encuentra de nuevo cuando quieres

    Como dice José Hierro
    Cuando tú lees poesía tienes que tener la impresión de que esa realidad está palpitando de nuevo, tras los versos

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