viernes, 27 de febrero de 2009

En respuesta a tu carta

Tengo tu río guardado
entre los dedos
versos que me acarician el recuerdo

y tengo miedo de no ser ya
otra cosa que el silencio
de tus ojos cuando miran
o el susurro de sus cauces contenidos
o el arrullo de las rocas que
lo habitan

y guardo mi río entre sauces
y pájaros pequeños,
escondo en sus recodos
tu sonrisa
y el suave roce de tus besos

Canta, canta mi río
y se desborda en el silencio
amargo
de lo que no puedo cantar...

Sé que me estás pensando.
Dentro del alma miro
y tengo la certeza de tu abrazo

lloro y lloro pequeño río
entre sauces recónditos

te estoy diciendo sólo
que te añoro
y que me acuesto en las noches
con tu nombre dulce entre los dedos

3 comentarios:

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  2. Ya lo había leído… Venía detrás de un poema de Luis Alberto de Cuenca que parecía pálido como la luna antes del amanecer…
    A gente como nosotros, si existen más, nos hemos alejado demasiado de nuestro mundo como para que las cosas nos parezcan familiares. Somos como fieras abandonadas en un mundo de hombres. Ciertas rugen, como yo, pero otras… Otras cantan, como usted.
    Me temo que la gracia es muy selectiva.
    Lo leeré otra vez.

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  3. gracias por tus palabras, Gonzague... en medio de esa selva

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